Quince minutos para seducirte

Cecilia GregorioCecilia Gregorio
septiembre 24, 2010
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Cleopatra¿Existe mayor magnetismo que entre el poder y la seducción? Son dos términos que a lo largo de la historia han estado íntimamente relacionados. Hay quien dice que la distancia más corta entre dos puntos, no es la línea recta sino la seducción. Mujeres y hombres poderosos que han conseguido grandes puestos de reconocimiento gracias a sus dotes seductoras… Normalmente se asocia la seducción al género femenino, y casi siempre tiene connotaciones negativas… y si echamos un vistazo al diccionario de la Real Academia Española su definición es la siguiente:

“Engañar con arte y maña; persuadir suavemente para algo malo.”

La búsqueda de Google siempre relaciona la palabra seducción con adjetivos como asesina, obsesiva, mortal… En cualquier caso este hecho no es fruto de la casualidad, sino de la tradición: la historia está llena de estrategas y manipuladores que utilizaron sus armas de seducción para recabar en puestos de poder y recurrieron a todo tipo de viles tretas para conseguir, a costa e cualquier cosa, lo que deseaban. Muchas mandaron en la sombra parapetados tras un hombre, otras no tuvieron reparos en destacar como malas malísimas… A continuación te cuento algunas de las estrategias de seducción de algunas de las mujeres y hombres más astutos…

Cuenta la leyenda que Cleopatra fue a ver a Julio César por primera vez envuelta en tapices. Como una vendedora de telares se presentó ante emperador de Roma, y cuando estuvo ante él, desenrrolló el tapiz y le mostró su jovial y terso cuerpo desnudo. César perdió la cabeza y cayó rendido a sus encantos. La estrategia de la Reina del Nilo en este caso fue simple y está clara: utilizó su cuerpo para despertar los instintos animales más primarios: la seducción por deseo.

Años después, cuando César fue asesinado y Marco Antonio fue nombrado cónsul en Egipto, desplegó sus encantos en una cena para conquistarlo. Según narran las crónicas romanas, durante un banquete en el que mostró su poderío económico para agasajar al romano, Marco Antonio se fijó en las dos grandes perlas que llevaba en sus orejas (las más grandes del mundo, según cuentan) y Cleopatra ni corta ni perezosa dejó caer una de ellas en una copa con vinagre que en unos minutos se disolvió… Marco Antonio asombrado le pidió que no hiciera lo mismo con la otra… no hacía falta, ya había caído rendido ante sus encantos. El estilo de la persuasión también está claro y se conoce como la erótica del poder.

Otra seductora nata fue Ana Bolena. Envolvió al tirano sangriento y poderoso rey inglés, Enrique VIII en un complicado juego de seducción en el que el jefe de la casa Tudor perdió la cabeza y se la hizo perder a las que estaban junto a él. El problema de las estrategias de conquista es que suelen irse de las manos y es que cuando el ansia de poder está por encima de cualquier sentimiento de empatía, la crueldad hace su aparición en la escena.

Pero a pesar de que el diccionario vista a la seducción con traje de mujer, también ha habido grandes seductores varones. Para comprobarlo solo hay que echar un vistazo a la literatura y descubrir a Don Juan Tenorio o a Drácula, que conquistaba a sus víctimas y las seducía hasta provocarles una sensación de letargo que permitía que su ataque sangriento no fuera doloroso, sino un momento de placer.

Otro personaje muy conocido es Giacomo Casanova, el seductor por excelencia. Su estrategia en el arte del amor estaban copiadas de las utilizadas en la guerra: observar, descubrir el punto débil y atacar, en este caso utilizando como arma las emociones. Su táctica estaba tan perfeccionada que llegó a asegurar que en 15 minutos podía seducir a una mujer, y si se le dejaba un poco más de tiempo haría que esta mujer lo recordara el resto de su vida.

El arte de la seducción ha sido el tema central de películas, de obras de ballet, de óperas, de representaciones escultóricas, de cuadros artísticos… y precisamente estos días se organiza en Bristol un congreso internacional titulado “Seducción y Poder” en el que colaboran la Universidad de Bristol y Lampeter en Inglaterra, Heidelberg en Alemania y La Rioja. Desde el día 22 al 25 de septiembre diferentes expertos debaten sobre la influencia entre las relaciones de erotismo y poder a lo largo de la Historia.

Porque al fin y al cabo todos nos movemos por emociones y somos terriblemente manipulables, no te resistas y déjate seducir…

Fuente foto: J. W. Waterhouse: Cleopatra / Flickr. com

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