Libros de verano I

Virginia SeseñaVirginia Seseña
julio 22, 2011
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Es verano. Y yo en la época estival me doy muy mucho al placer de leer. Que no engorda tanto como otros placeres de temporada.  Los libros me acompañan en mis horas de piscina. En mis momentos pre-siesta. En mis noches de cantos de lechuza –no tan agradables como los de sirenas-.  Los libros son mis best-friends materiales veraniegos… Sean best-sellers o no. Esta semana el periódico ABC hacía una selección de los 100 libros del verano.  Y yo no voy a ser menos que ABC… aunque mi lista sí que va a tener menos libros. Y será por entregas… 

Pero mis libros no son como las bicicletas, y no son sólo para el verano. Sintiéndolo mucho por Fernán Gómez. Que yo no quiero irme a la mierda. Y si mi me manda… De tú por favor. Que el váyase es muy serio.  Mis libros son atemporales. Los puedes leer, cómo, dónde y cuando quieras. El porqué no lo sé. Tú sabrás. Y el cuántos… A gusto del consumidor. Como consejo diré que cuantos más mejor.

Yo en mi lista pongo de manifiesto que soy discípula de que en la variedad está el gusto, y que soy mucho del a gustos colores. También. He aquí una pequeña parte de mi paleta de libros. He aquí los primeros tintes. Empezaré por mi escritora favorita en los últimos años. Sí, es Julia Navarro. Siento ser tan pesada… Diría que es lo que hay. Pero seré políticamente correcta y fundamentaré porqué es ella mi escritora de cabecera. O de bordillo de piscina. O de toalla. O de hamaca… O de dónde sea. Wherever I want.

Simplemente diré que Julia me ha hecho descubrir la historia. La HISTORIA. Ha hecho que la historia me encante. Que viva en mi y que yo viva y sueñe en ella. Que comprenda el presente a través del pasado. Ella me ha introducido en otros mundos… En los que yo por momentos me he quedado a vivir. Y si, podría haber descubierto la historia matriculándome en el Grado de Historia de la Universidad Complutense de Madrid… pero no es lo mismo. A mi me gusta que mi batta il cuore. Dammi tre parole…

Y por culpa de los libros de Julia -que no los ojos-, quise ser miembra de la Hermandad de la Sábana Santa. O por lo menos tener un novio templario. O ser policía especialista en arte. Y vivir en Turín. Y por aquel entonces me compré una Vespa. Special si. Y me quitó problemas. Y de la mano de Julia viaje por Italia y Francia. Oh la la!

Con La Biblia de barro viajé de Londres a Sevilla, de Nueva York a Roma, de París a Zurich. Y también estuve en Irak. Y gratis. Sin salir de La Mancha. Ni low-cost ni nada. Leyendo.  Y entre viaje y viaje quise ser muchas cosas. Quise ser una arquitecta iraquí, pero el calor del desierto… sin piscina… Hizo que esa idea se me quitase de la cabeza. Además las tiendas de campaña y yo no somos muy amigas. Ni quechua ha hecho posible el acercamiento. Por lo tanto preferí ser una señorada adinerada residente en la Ciudad Condal. Que tiene mucho más glam… dónde va a parar. Bueno… reconoceré que en varias ocasiones me fascinó la idea de ser traficante de arte. Pero eso estresa mucho, y he leído que el estrés reduce la fertilidad. Y yo quiero ser mamá. Y sí, también quiero ser artista. Y protagonista también. De los de Luis del Olmo también me vale.

Cuando leí La sangre de los inocentes… No, no os asustéis que no quise ser fraile. Ni fraila. Pero espía sí. A lo Mata Hari. Claro que barajando las posibilidades de morir en el intento… Deseché lo de formar parte del mundo del espionaje. También deseché la idea de ser prefecta de los buenos cristianos. Por lo que decidí salir de la historia y vivirla desde fuera… que no me sentía yo cómoda en la piel de ningún personaje. Decidí mantenerme al margen de la historia, convirtiéndome en mera espectadora y limitarme al turismo por Roma –no me canso de visitarla, de vivirla-, por Jerusalén, Estambul, Berlín o Israel.  Un fallo no haber comprado imanes para ponerlos en mi nevera.

Y por último –aunque espero que deje de serlo pronto-, leí Dime quién soy. O memoria del siglo XX. Y quise ser yo la periodista que escribiese la historia de Amelia Garayoa. Y cada día lo quería con más ganas. Y quise abrazar a Amelia una y otra vez. Y quise que viviera. En el mundo real. En el mío. Porque en mi vivió… y vive. Porque su historia me fascina. Porque su historia me emociona. Porque algo se me fue con Amelia Garayoa. Y me enfadé con Julia por crear a alguien que no puede vivir en mi mundo real. Me enfade mucho. Porque no la puedo conocer. Pero si la pude aprehender.

Y si me veis hablando sola. No penséis que estoy loca –aunque puede que con mi tigre si-… Que estoy hablando con mi amiga Amelia Garayoa. Julia nos presentó.

Foto: deviantArt.com

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