Di adiós al miedo a volar

Javier GarcíaJavier García
agosto 4, 2011
COMENTARIOS

Llega agosto, el mes por excelencia de las vacaciones. La operación salida comienza, los atascos en  carreteras y los retrasos en estaciones de tren y aeropuertos nos acompañan en los primeros compases de nuestros días libres.  Sin embargo, todos felices porque después de un año trabajando ha llegado el momento de desconectar y viajar, bien para relajarse o bien para hacer turismo. Da igual, lo único y verdaderamente importante es disfrutar.

Sin embargo, cada vez más personas ven truncados sus deseos de disfrute al no poder viajar a su destino preferido, en muchos casos por temas económicos, en otros por el temor a viajar en avión. Y es que según estadísticas, una de cada seis personas sufre de aerofobia, o lo que es lo mismo, tienen miedo a coger un avión. Pero, ¿qué síntomas tiene y qué se puede hacer para superarlo?

La aerofobia presenta un cuadro semejante al de la agorafobia y la claustrofobia, con síntomas similares a una crisis de ansiedad, además de tensión muscular, sudor en las manos y respiración rápida y profunda o aceleración del pulso, aunque existen otros que no se manifiestan exteriormente pero sí en los comportamientos o las emociones del pasajero, así como es posible que el sueño se vea trastocado.

En cuanto a las cosas que podemos hacer para evitar este miedo, lo más importante es confiar en las estadísticas. La gente tiene en la cabeza que un accidente de avión es mortal, y llevan razón, pero ¿acaso no lo es un accidente en coche a 140 km/h? y es mucho más probable tener un percance en un automóvil que en un avión.

Otra recomendación es viajar acompañado, ya que al estar con alguien conocido al lado podremos desatar nuestro miedo apretando su mano cuando más tensionados nos encontremos.

En cuanto al lugar adecuado en el avión, siempre se recomienda estar en las primeras filas, ya que es donde las turbulencias se notan menos. Igualmente otra acción importante que hay que hacer es intentar desinhibirnos, es decir, intentar distraernos y olvidar donde nos encontramos. Lo mejor es leer algo que nos guste o escuchar nuestra música preferida.

Cuando la respiración es regular, uniforme y sosegada, la ansiedad desaparece. Para combatir el terror a volar, lo mejor es practicar la respiración abdominal en el asiento del avión. Es decir, respirar a través del diafragma (un músculo situado entre el pecho y la cavidad abdominal).

Y por último, si estos consejos no terminar de convencerte, siempre puedes acudir a hablar con especialistas o apuntarte a algún curso,como el llamado ‘Perder el miedo a volar’, patrocinado por Iberia y cuya próxima convocstoria se realizará en septiembre.

Pero sobre todo, no hay que avergonzarse de ello, si hasta el propio Pablo Ruiz Picasso lo decía: “No le tengo miedo a la muerte. Le tengo miedo al avión”.

FOTO: DeviantArt (by FriX1981)

Comentarios