Con el ritmo en los tacones

Virginia SeseñaVirginia Seseña
agosto 26, 2011
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El martes os hablé de la banda sonora de mis días de verano. Hoy continuaré con el mismo tema porque mi banda sonora estival da para mucho más que para un post en martes. Yo es que sigo a pies juntillas el dictamen que reza en su canción Patricia Manterola. Y si ella dice que el ritmo no pare. Yo digo que no pare no. Con baile incluido.

Y suena Rihanna. Na, na, na, na, na come on. Y no, no es porque vaya a salir Chiqui al plató de Sálvame. Simplemente suena porque a mi esa canción me gusta y me pone de muy buen humor. Y también me pone de muy buen humor mi amigo Omar –Don para los demás- cuando canta Taboo versionando La Lambada de toda la vida. Ya tienen algo en común Don Omar y JLO, aparte de que ambos son amigos de Pitbull. Uno, dos, tres, cuatro… I know you want me… Bon, bon, bon… Lo siento Pitbull, pero yo no quiero estar contigo. 

Y sigo sin entender el amor que siente Lady Gaga por Judas. Aunque tampoco entiendo el amor que siente Alfonso Díez por la Duquesa de Alba. ¿Dónde vas Alfonso Díez? Será porque tanto Gaga como Díez piensan como Kate Ryan. One life, one love. All you need in life is one love. One o más, eso ya como veas.

El que ahora no tiene ningún love es Marc Anthony, y encima para colmo rain over him. Vamos, que lluvia cae sobre él, no sé si lentamente o no, pero enamorado ahora parece que no está. O sí. A mi sinceramente me da igual. Yo a estas alturas del viernes en lo único que pienso es en que tonight el DJ gimme the base para perder el control hasta que salga el sol. Como veis yo a Carlos Jean me lo tomo muy enserio. Y a Marta Sánchez también, que yo soy mucho del Get Together -sí, a veces también soy mucho del mejor sola que mal acompañada-.  Aunque también es cierto que fui mucho más del soy yo. La que sigue aquí. Soy yo te lo digo a ti. Te digo que como soy una romántica, también estuve colgando en tus manos. Estuve y estoy, así que no me dejes caer. Cuidado. Mucho cuidado.

Y es que yo en verano sigo siendo romántica -aunque sea una condición que a veces da calor- y lo mismo me pongo a cantar que como yo no hay dos y que tengo mucha vida y este don de gentes -como canta Vega en su último single-, que te canto –te digo a la cara- que como tú no hay dos, como le canta Beatriz Luengo -unos cuantos pasos adelante- a su amor llamado Yotuel. Que más que nombre es un pronombres.  Y parafraseo a Huecco –a modo de rumbaton- para pedirte que me des vida, dame, y que me des amor… Pero aquí y ahora no, que no es el momento ni el lugar. Quizá debamos hacer caso a la gran Raffaella Carrá y bajarnos al Sur para far l’amore. O simplemente con ir dónde estás tú será suficiente y sin costes adicionales. Así con el dinero que nos ahorramos podremos ir de fiesta, que fantástica, fantástica esa fiesta.

Y es que en mi banda sonora estival hay mucho de revival. Porque a mí los clásicos siempre me han gustado. Muchísimo. Y me encanta bailar la bamba, y decir que me gusta la barbacoa, y recordar que Eva María se fue, y que tengo un tractor amarillo. Compadecerme de Juan Luis Guerra porque le sube la bilirrubina –y no se lo quita la aspirina-, trabarme con las kétchup –pero bailar a la perfección la coreografía-, gritar que tengo el corazón contento –y doy gracias a la vida-, le pido a Macarena que le de alegría su cuerpo, mientras te digo que me cuentes como te ha ido.

En las verbenas –como me gustan a mí las verbenas-, Marisol me recuerda que la vida es una tómbola, pero Celia Cruz me dice que es un carnaval –y que no hay que llorar-. Vaya lío. ¿Qué es la vida? Mientras busco respuesta a mi pregunta Lolita me habla del arroz con bacalao y los de Estopa de la raja de tu falda. Y para colmo Tequila –si es nombre de alcohol- me pide que salte, y a mi saltar con tacones a última hora me parece una tortura. Y ¡Ay! amor me duele tanto. Me duele tanto amor. Pero una última cosa te digo… No me toques las palmas que me conozco. Me conozco desde siempre.

Foto: deviantArt.com

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