Hora de repasar posts y despedirse del 2011

María CuevasMaría Cuevas
diciembre 21, 2011
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cerrando las puertas del 2011

A estas alturas del año ya va siendo hora de sentarse a hacer balances, de todos los tipos. Los personales se los reserva cada uno para saber discernir si ha sido lo suficientemente bueno como para “colarle” una carta llena de regalos deseados a quienes corresponda: Santa Claus, los Reyes Magos… o el Amigo Invisible, si es menester. No nos quejemos, que es época de detallitos.

A mí me encantaría, además, hacer balance de mi trabajo, de mis posts. Me ha encantado escribir todos y cada uno de ellos, con mucho mimo, porque pienso que con cada uno iba definiendo mi personalidad; por lo que, además de contaros las novedades sobre formación, también lo hacía dándome a conocer. Y ahora que ya nos tratamos con mayor familiaridad, me encantaría repasar con vosotros lo mejor de mí en este 2011:

No hay que hacer un máster para saber que soy una amante empedernida de la música, del rock. Y una mitómana, querida audiencia. Y por eso, desde aquí, fantaseaba con la idea de estudiar un máster en música, sobre todo en la época de festivales musicales: el Dcode, que de hecho se celebró en mi propia facultad de Ciencias de la Información, en la Universidad Complutense de Madrid; el FIB, o incluso en tiempos de festivales de jazz, a comienzos del verano.

A nadie puedo negarle tampoco que soy una gran lectora. No desaproveché ni un minuto a la hora de contaros el auge de la figura femenina, apoyándome en la heroína sueca Lisbeth Salander, protagonista de la saga de bestsellers, Millenium.

Tampoco se me escapan los clásicos. Bueno, no tan clásicos como si hablásemos de La Odisea, de Homero, pero sí, menos recientes, digamos. De este modo, aproveché mi  amor por el Cantábrico, por la ciudad de Santander y por Borges y os hablé del curso de verano impartido en su honor en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Como ya que me vais conociendo, que me vais pillando el punto, habréis observado que otra cosa que me gusta hacer es viajar. O fantasear que viajo al pasado o al futuro. Esa es una de las cosas que aprendes a hacer leyendo, y es una de las motivaciones que me llevaron a escribir sobre el arte Románico y la Edad Media. Y como los mejores compañeros de viaje son los libros -en el formato que sea- y la cámara de fotos, también les dediqué unos posts, porque se lo merecían, porque me dan alegría tras alegría, y porque son auténticas herramientas para recordar grandes momentos de mi vida.

Ya que os he confesado mi amor por el mar cantábrico, ahora lo hago también por el deporte. Resulta que además de escuchando música, leyendo y viajando -o por lo menos fantaseando con viajar-, despilfarro –bueno, mejor dicho “invierto”, porque es gastar con el fin de obtener retribuciones, ¡y vamos que si las obtengo!, ¡menudas alegrías me llevo!- mucho tiempo viendo deportes. Por eso me emocionan tanto las victorias de mis equipos, y por eso quise hacerles un guiño, porque se lo merecen.

Como no hace mucho que era universitaria, aún me cuesta cambiar el chip y sigo preocupándome tanto por el desarrollo de las universidades y sus ofertas al alumnado, como por su adaptación a la vertiginosa velocidad con la que avanza y se adapta la tecnología a la enseñanza, y qué menos, ya que estamos, al gremio profesional al que pertenezco: el periodismo, y los mundos de redes sociales en los que ha empezado a moverse acertadamente, insistiendo siempre en la inmediatez de la información.

Y como la vida no sólo es centrarse en estudiar o en trabajar, sino que también es disfrutar, me he centrado también en el calendario de festejos, teniendo ración doble de la fiesta más terrorífica del año: Halloween.

He de aclarar que mi insistencia en ella se debe a la gran ilusión con la que vivo el otoño, época de cambios, porque como ya os he dicho, todavía no me he adaptado al año natural, sino al escolar; y por eso mi año nuevo comienza en septiembre -como viene siendo desde que tengo uso de razón-, en lugar de en enero. No pasa nada, mira a los chinos lo bien que les va empezando el año en otro momento. El caso es que de ahí viene mi ilusión por el cese del calor estival, porque supone una época de transformaciones emocionantes.

Pero esa época ya pasó, y llegó la Navidad. Todo el mundo volviéndose loco, comprando, sin reflexionar en el espíritu verdadero de estas fechas. Eso me pone un poquito triste, pero no pasa nada porque a mí mi balance de este año me sale muy positivo. He pasado muy buenos momentos trabajando para informar. Espero que vosotros también os vayáis con muy buen sabor de boca al año 2012, bisiesto y con Olimpiadas. ¡Que salgáis de 2011 con buen pie y entréis en 2012 mejor aún, a ser posible!

Imagen: Lindsay Wells Flickr. “Cerrando las puertas del 2011″.

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