¿Y ahora qué? Tras la carrera, máster

COMENTARIOS

Se acabó.  Llega el momento en que muchos universitarios se sientan, toman aire, respiran y se dan cuenta de que la universidad, la carrera que durante cuatro, cinco o seis años han estado machacando día a día ha terminado. Y ahí, con su birrete en la cabeza y una orla que le rodea el cuello se preguntan: ¿y ahora qué?

Porque después de la supuesta Arcadia universitaria llega para muchos el desamparo, al ver que el título no es ninguna llave directa al empleo. La realidad es que la crisis que está asolando los países europeos ha incrementado el número de estudiantes matriculados, pero también el de universitarios que buscan ofertas por debajo de su cualificación.

En esta tesitura, las cafeterías de las facultades se llenan de corrillos en los que las nuevas hornadas de licenciados debaten sobre la conveniencia de seguir estudiando. Algunos se plantean otra carrera, si no presencial a distancia para combinarla con un hipotético trabajo; los que más, hablan de darle la puntilla a su formación mediante un posgrado, un máster.

Ahora bien, ¿qué máster? Con este propósito Ibercampus ha preparado un artículo con el elocuente título de “No te equivoques a la hora de elegir”. En él, se dan respuestas a las preguntas más esenciales para tomar la decisión adecuada. El portal universitario destaca factores como el contenido del programa académico, el nivel de especialización previsto, la duración (generalmente uno o dos años), la metodología empleada, si es oficial (en España aquellos homologados y reconocidos por el Espacio Europeo de Educación Superior) o propio (maestrías no oficiales impartidas por universidades) así como si en un centro público (con unas tasas establecidas y reguladas) o en uno privado, donde los precios siempre se disparan (hacia arriba, claro).

Con esas coordenadas uno ya puede administrar un poco mejor sus elecciones. Pero la primera pregunta es: ¿a qué aspiro con un máster? Habrá quien lo vea como una sucesión natural tras el grado, algunos como un paso previo hacia el título de Doctor y la carrera académica; y otros como la manera de completar una formación genérica o falta de concreción.

Independiemente de la motivación, siempre subyace el deseo de mejorar las expectativas personales. Pero no todo vale. Madura tu decisión. Quizá no lo necesites o quizá no quieras estudiar más tras la carrera. Piénsalo bien porque una vez elijas máster también tendrás que econtrar cómo pagarlo.

Aunque puede que en un futuro este título también pierda enteros en el mercado laboral. Según un reciente reportaje del diario español El País, el actual mercado laboral está “lleno de preguntas para las que de momento no existen respuestas, sino solo apuestas”. En el texto se habla de las supuestas profesiones del futuro, pero aún queda. De momento, la apuesta es para el presente. Quizá se llame máster. All in pues.

Comentarios