Al estilo de los superhéroes de Marvel, tal y como si se tratara de Superman, Spiderman o Los Cuatro Fantásticos la Unión Europea se ha propuesto salir al rescate de los jóvenes europeos. Y tal y como está la situación ahora mismo va a necesitar para esta tarea todos los superpoderes que tenga al alcance de la mano. El 22,7% de los menores de 25 no consiguen un trabajo, una tasa de paro que duplica a la que presentan los adultos: 10%. En otras palabras, el futuro de Europa se pierde en las colas del paro, el sofá de casa de los padres y la economía sumergida y los que mandan en esto que llamamos la Unión Europea han dicho basta, que a esto hay que ponerle remedio.
Como solución proponen una obligación a los 27 países miembros: ningún joven podrá permanecer parado más de cuatro meses desde que acabe sus estudios o se quede sin trabajo. Antes las administraciones deben ofrecerles una oferta de trabajo, de educación o de formación como aprendices. Suena genial, ¿verdad? Pero también parece imposible, por muchos millones de euros que se vayan a poner sobre la mesa. En España dicen que hasta el 2015 se invertirán 2.500 millones en conseguir recuperar a la ‘generación perdida’, los casi 300 que se han invertido este año solo han servido para arrojar una cifra espeluznante: 970.200 jóvenes no encuentran trabajo.
Todo parece indicar que la ruta que va a seguir el programa ‘Garantía Juvenil’ la marcará el modelo alemán, cómo no, el que más éxitos ha venido demostrando en Europa en los años de la crisis. Más que conocido es su contrato de aprendiz o formación profesional, por el que los jóvenes comienzan a trabajar compaginando su empleo con los estudios teóricos. La idea está ahora en que esto se pueda continuar más allá de los años de estudios, intentando por lo menos capear el temporal y evitar la fuga de cerebros.
El problema, aseguran las asociaciones de jóvenes, es que no se trata de una solución sino más bien una ‘tirita’ que no va a conseguir curar la herida “tan solo parar un poco la sangría”. Además critican que con este tipo de contratos seguirá aumentado la precariedad laboral de los jóvenes, que pueden verse abocados a encadenar una práctica tras otra. Lo cierto es que en Alemania no es extraño que los jóvenes sean ‘becarios’ durante años hasta que algún empresario se apiada de ellos y los contrata. La diferencia es que un aprendiz metalúrgico percibe 810 euros mensuales en su primer año de formación, 861 en el segundo, 937 el tercero y 988 euros en el cuarto. En España la media ronda los 400-600 euros, y eso para los más cualificados con carrera y algún que otro máster.
Mientras ‘Garantía juvenil’ va tomando forma, los dirigentes se van a ver obligados a mirar el problema del desempleo juvenil a los ojos, esperemos que no se asusten.
Fuente: Aprendemás
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David Nuñez 

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