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Haz “química” con la química

Abigail MendozaAbigail Mendoza
diciembre 8, 2011
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Estudia Química (Foto: limonar.wikispaces.com)

Estudia Química (Foto: limonar.wikispaces.com)

Cuando la mayoría de las personas piensa en la palabra química imagina a un señor con cara de loco, despeinado y con un matraz en la mano mezclando sustancias coloridas; otros rememoran inmediatamente uno o muchos exámenes reprobados a lo largo de su educación básica y, por lo tanto, la perciben como algo hasta cierto punto oculto, de “otro mundo”, complicado o de “nerds”, comenta sobre esta ciencia Arturo Mendoza Flores, profesor de Química de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); sin embargo, asegura, “la química definitivamente es muchas cosas, menos lo anterior”.  

La química, ¿por qué y para quién?

Si estás interesado en conocer cómo interactúa la materia, sin duda, estudiar química te mantendrá muy ocupado y satisfecho. “Seguramente, al abrir un libro de química vas a encontrar un problema que diga algo como: ¿Cuál es el volumen que ocupan 30 gramos de agua a una temperatura de 1000°C y una presión de 35 atmósfera? Evidentemente lo primero que uno piensa es ‘¿y yo para qué quiero saber eso si nunca en la vida lo voy a ocupar?’  Efectivamente, es muy poco probable que necesites la respuesta a dicho problema en tu vida cotidiana, pero si conoces la ley que se usa para resolver este problema, sabrás que es la misma que se aplica para inflar una pelota de tenis, una llanta, llenar un tanque con gas, etcétera, actividades que son más comunes para las personas.

“En pocas palabras, la química se estudia para generar más conocimiento de todo lo que nos rodea, crear nuevas cosas: vacunas, plásticos, tecnología, comida, pinturas, materiales de construcción, entre otras. En cualquier dirección que miremos encontramos una aplicación para la química”, afirma.

Si quieres estudiar Química, dice el también Maestro en Ciencias de la Tierra, es necesario tener interés científico, querer descubrir y saber cómo están hechas las cosas y, en palabras más simples, sentir gusto por esta ciencia, ya que no toda persona cuenta con las aptitudes necesarias para hacerlo. “Es una mentira decir que cualquiera es apto para estudiar química, así como también sería una mentira decir que cualquiera tiene aptitudes para ser médico o trabajador social”, agrega.

Los retos y las gratificaciones

Son muchos los retos que hay que enfrentar durante los estudios, señala Arturo Mendoza, pues una carrera científica es un poco más demandante, tanto en tiempo como en esfuerzo, ya que no sólo incluye trabajo teórico sino también experimental. “No importa cuál de todas las versiones o presentaciones de química estudies (química, química farmacéutica biológica, química en alimentos, etcétera), tendrás a lo largo de la carrera diversas materias teóricas y prácticas, ya que debes aprender a aplicar los conocimientos para resolver problemas, pues de eso se trata la química. Siempre habrá materias más complicadas que otras, por la carga de trabajo, el contenido o incluso por el profesor, pero precisamente son estos retos los que más te enseñarán y aportarán”.

Al terminar los estudios universitarios, comenta, los retos dependerán de las aspiraciones del egresado, quien puede aprovechar la bolsa de empleo de la universidad y vincularse con alguna compañía.  El interesado en trabajar en alguna industria de cualquier ramo puede comenzar como becario, 1 o 2 semestres antes de terminar la carrera, y de esta forma adquirir experiencia laboral e incluso ser contratado, dice.

Otra opción al egresar de la licenciatura es realizar estudios de posgrado, es decir,  maestría y doctorado. “Generalmente los químicos optan porque sus estudios de posgrado sean de investigación científica, pero también pueden ser en el área de administración o incluso humanidades. Estos estudios de posgrado cuentan en muchas ocasiones con apoyo económico, como becas de instituciones gubernamentales o de las mismas universidades. Al terminar tus estudios de posgrado puedes continuar en el ámbito de la investigación en una institución académica o alguna privada y seguramente serás mejor remunerado que si sólo tienes licenciatura”, afirma.

Sobre las satisfacciones que deja el estudio de esta ciencia, asegura: “la principal es la propia: haber alcanzado tus metas y poder tener una retribución por hacer lo que te gusta. En una carrera de ciencia, así como hay retos que vencer, también hay muchas facilidades, puedes viajar por el mundo cuando vas a congresos científicos, el trabajo es menos monótono porque no estás en una silla todo el día y tienes diversas actividades que pueden incluir la docencia o el trabajo al aire libre”, además, destaca, “las actividades de un químico contribuyen a mejorar, en la mayoría de los casos, la calidad de vida de las personas”.

Datos de interés:

-          La Asamblea General de la ONU proclamó al 2011 como el Año Internacional de la Química para concientizar al público sobre las contribuciones de esta ciencia al bienestar de la humanidad.

-          El 2011 coincide con el centenario del Premio Nobel otorgado a Marie Curie por sus aportes a la química y de la fundación de la Asociación Internacional de Sociedades Químicas.

-          El Día del Químico se celebra oficialmente en Latinoamérica cada 1 de diciembre.

Arturo Mendoza egresó de la carrera de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y realizó estudios de posgrado en la misma universidad en el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA), en donde obtuvo el título de Maestro en Ciencias de la Tierra. Es profesor de Química y Química Orgánica en la Facultad de Ciencias de la UNAM, desde 2009.

Por Abigail Mendoza

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Cristina de DiosCristina de Dios
septiembre 20, 2010
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Cuando realmente deseas algo con todas tus fuerzas, el universo conspira para que realices tu deseoPaulo Coelho.

Siempre me ha llamado mucho la atención ésa frase. Siempre me ha hecho reflexionar. Siempre ha quedado retumbando en mi cabeza…

No sé si será cierto. Pero siempre hay numerosos refranes o dichos que lo corroboran y si realmente eres una persona tozuda, cabezota, persistente… acabarás consiguiendo lo que quieres. Y tal vez sea así, porque no paras hasta conseguirlo. Porque realmente lo deseas y buscas tu momento, tu oportunidad y acabas dando con ella. Porque quizá el universo conspire por ti porque realmente deseas aquello…

Hay numerosos libros, generalmente de los denominados de autoayuda o psicología, que hablan de ello. No es otra cosa diferente a la Ley de la Atracción. Algo puramente científico y que pone de manifiesto que lo positivo atrae lo positivo y lo negativo, atrae lo negativo. Es la idea de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre las vidas de las personas.

Quizá, a grosso modo, parece exagerado, pero os recomiendo que profundicéis en el tema, pues es más complejo y asombroso de lo que parece.

La cuestión es que siempre he sentido curiosidad por lo que suele ser más desconocido para nosotros. Y precisamente el Universo es una de ésas materias que poco he tenido la oportunidad de estudiar pero que siempre he intentado indagar por mi cuenta.

Ahora, además, está de “moda”, y seguro que muchos lo sabréis, regalar estrellas. Un regalo romántico sin duda. Y bonito a mi parecer. Puedes comprar una estrella, ponerle un nombre y regalársela a quién tú quieras. Será tuya para siempre. Sólo tuya.

Además, se calcula que existen unos 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea. Que por cierto, se llama así por la mitología latina que cuenta que uno de los brazos  solares que podemos ver por las noches y que muestra un camino de  estrellas “camino de Santiago” se originó cuando la diosa Juno,  amamantando a su hijo Hércules, dejó escapar un chorro de leche que se esparció por el cielo. De ahí su nombre.
Con tantas estrellas, tenemos, de sobra, para todos y cada uno de los miembros del Planeta Tierra. Podríamos llegar a tener hasta 20 estrellas cada uno. Y eso que, también, se calcula que hay más de 100.000 millones galaxias, es decir, que incluso, podríamos tener cada uno 20 galaxias con dos billones de estrellas.

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