La letra con sangre entra

Paloma MarínPaloma Marín
junio 2, 2010
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Si ponemos a Barack Obama en un vértice y a su asesino en la bisectriz… ¿Cuál es el ángulo de tiro?

Con esta incógnita amanecían el miércoles pasado los alumnos de un instituto en Alabama.

Porque cuando se trata de enseñar geometría, no cabe duda: mejor usar un caso práctico de interés general que andar apelando a la capacidad imaginativa de un puñado de adolescentes con legañas.

Y ya si de paso se les enseña algo tan útil para el día a día como es disparar presidentes, mejor que mejor: así aprenden y se divierten. Todo en uno.
Chapó. Por conseguir que una veintena de alumnos comprendan la geometría definitivamente, por contribuir a su crecimiento cerebral y por regalarle al mundo la próxima hornada de premios Nobel en matemáticas.

Y es que no hay como apostillar la propia historia para hacerse entender. Así, inspirándose en el famoso francotirador que asesinó Kennedy en el 63, el maestro del Corner High School instó a sus alumnos a reflexionar sobre el ángulo de tiro más idóneo para despachar a Obama desde un determinado edificio.

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