Un país superlativo

Paloma MarínPaloma Marín
febrero 11, 2010
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La Gran Muralla, la plaza Tiananmen y más de 1.300 millones habitantes. China se va a comerse el mundo. Con arroz.

Sus fronteras se extienden a lo largo de 10 millones de kilómetros cuadrados. Cumbres, desiertos, bosques tropicales y zonas subárticas… temperaturas que oscilan entre los 50 y los 40 grados bajo cero, y una capital, Beijing, con 30 siglos de historia. Uno detrás de otro.

Todo esto aderezado con una intensa tradición de dinastías, invasiones, revoluciones y guerras. Cuna del taoísmo, la filosofía oriental y la sopa de tortuga. China no es un país, es un mundo aparte. Una amalgama de etnias que convive en ordenado caos a medio camino entre el desarrollo y la miseria, la censura y la modernidad.

Muchos hogares tienen DVD, estéreo y televisión por satélite, pero el servicio está a 20 metros de casa… tienen 28 puntos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y contaminan más que nadie. Están siempre a la última en telefonía móvil pero no usan papel higiénico. China es comunista en una economía de mercado…Una cultura milenaria confinada por el veto de las búsquedas en Google; un país que sólo te permite un embarazo, si vives en la ciudad, y dos si resides en el campo…

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