Hace unas semanas estaba viendo el telediario. Emitieron un reportaje sobre un estudio que se había realizado sobre los valores de las personas en nuestra cultura. El resultado final de este, fue que la mayoría de nosotros antepone o deposita más su confianza en la familia que en las amistades u otro tipo de personas que no formen parte del núcleo familiar. El motivo es que pensamos que la familia no nos va a fallar, que siempre estará ahí, algo que no ocurre con las demás personas… Y salvo alguna excepción, yo también lo creo. La familia lo es para toda la vida, como algunos amigos, por supuesto, pero sí es cierto que cuando la sangre no une es diferente.
¿Quién no ha discutido con su hermano y al segundo siguiente es como si nada hubiera ocurrido? ¿Quién no ha tenido diferencias con sus padres y siempre acaba solucionándose y olvidándose absolutamente todo? ¿Quién, de niño, no se ha metido con su hermano y cuando es otro quien dice algo malo sobre él, la cosa cambia y estás dispuesto a parar los pies a esa persona de cualquier manera?
Los lazos familiares son muy fuertes y nosotros nos encargamos de cultivarlos más y más. Y sí, es cierto que ante los problemas y adversidades recurrimos antes a la familia que a cualquier otra persona. Pero ¿quién, sino, te va a escuchar o ayudar mejor y, además, sin condiciones? Insisto, que algún amigo también… claro que sí, pero nada comparado con la familia, que siempre, ¡siempre!, estará a tu lado.
Con las relaciones de pareja pasa algo parecido. Aquí la cosa es algo más diferente porque entran en juego otros factores. Pero si se consigue una relación sincera y de verdad, la cosa puede acabar en familia. Y ocurrirá lo mismo.
Lo cierto es que no podemos vivir sin amor ni sin el sexo opuesto. Para qué engañarnos… Por mucho que queramos resistirnos las cosas son como son y no podemos cambiarlas. Somos afectivos por naturaleza. Necesitamos dar y recibir amor para sentirnos satisfechos. Es lo que nos hace ser felices o todo lo contrario. Y sin duda, hay muchos autores del ámbito filosófico, ético y educacional que defienden que el amor y la afectividad es uno de los factores más determinantes en el desarrollo y equilibrio personal.
READ MORE