Formación

Día Internacional de la Diversión en el trabajo

Cecilia GregorioCecilia Gregorio
abril 1, 2011
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Fuente: Stock.XchngDesde 1996 el 1 de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Diversión en el trabajo. Se trata de un día muy particular en el que se reinvidica un clima laboral agradable, donde no tenga cabida el estrés, la deslealtad entre compañeros o las malas relaciones entre jefe-empleado.

Ir al trabajo cada día no tiene porqué ser una rutina aburrida y pesada si existe un buen ambiente laboral y si desde el departamento de recursos humanos se realizan actividades que sirven para motivarnos y sentirnos valorados.

Desde la consultora Humor positivo tienen previsto organizar un encierro taurino, sí, sí, como los sanfermines, pero con algunos cambios. El escenario no serán las calles de Pamplona, sino las estrechas callejuelas de Madrid del barrio de Las Letras. Los mozos serán ejecutivos adecuadamente ataviados con traje, bombín, pañuelo rojo y, por supuesto, con el periódico en mano. En este caso no habrá astados, pues correrán delante de la Crisis económica hasta conseguir encerrarla. Con este acto, además de vivir una jornada amena y llena de sentido del humor quieren parodiar las inmensas ganas que tenemos todos de que se acabe la recesión económica.

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Sueña que todo es posible

Irene GonzálezIrene González
enero 13, 2011
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“Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo despertar” (Antonio Machado)

Soñar, ya sea despierto o dormido; el caso es soñar. Los seres humanos tenemos la necesidad imperiosa de imaginar cómo sería nuestra vida “si”: si tuviera más dinero, si mi pareja me pidiera matrimonio, si se muriera mañana, si me quedara embarazada, si suspendiera un examen, y así indefinidamente. Pero el caso es montarnos en nuestra cabeza 10.000 hipótesis, de las cuales, no se cumplirán ni la cuarta parte.

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Formación

Crisis y más crisis…

Irene GonzálezIrene González
septiembre 22, 2010
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Stock.XchngNo sé tú, pero yo ya estoy harta de oír hablar de la precariedad de los empleos, de la dificultad de encontrar un trabajo digno (que ya no te digo bien pagado), de los augurios deprimentes sobre qué nos depara el futuro y del supuesto pasotismo de los jóvenes en lo que se refiere a la crisis. Creo que precisamente los jóvenes somos los más preocupados en solucionar esta crisis, porque al fin y al cabo, los peor parados seremos nosotros.

Precisamente, el otro día hablaba sobre este tema con una amiga. Nos culpan de ser unos conformistas, de dejarnos llevar y de esperar sentados a que esto se solucione. Todo el mundo se preocupa de las pensiones y de la gente que se está quedando sin trabajo, pero, ¿qué hay de los jóvenes? Paradójicamente somos nosotros los que tendremos que pagar esas pensiones, y justamente somos los que más dificultades tenemos a la hora de encontrar un trabajo decente que permita que este país vaya hacia adelante. Vamos, que si empezamos la casa por el tejado, creo que nuestra construcción va a tardar muy poco en desmoronarse del todo. Y eso sí que es un mal augurio.

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Estudios | Ocio

El final del verano… llegó…

Cristina de DiosCristina de Dios
agosto 30, 2010
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http://www.sxc.hu/photo/1078432Se avecina septiembre con la peor de la resacas de aquella borrachera tan divertida, en la que tan bien te lo pasaste, tanto disfrutaste, reíste, sentiste, y que se ha pasado en cuestión de segundos, y ahora toca sufrir las consecuencias.

Finales de agosto. Qué duro suena ya. Con lo bien que está uno en verano… Con lo bien que sienta… Con lo que uno disfruta, descansa…

¡Y lo largo que se hace luego el invierno! ¡Qué pereza da mirar el calendario y comprobar que se acabó lo bueno! Que comienza la cuenta atrás para disfrutar de los últimos rayitos de sol, de los últimos baños en la playa, en la piscina, de las últimas cañas y tapas en las terracitas, de las tantas horas de luz que tiene el día en esta maravillosa estación del año y que tanto nos lo alarga…, del disfrute de la compañía de la pareja, los amigos o familiares que hace tiempo que no ves, o sí, pero ahora los disfrutas más. Se acabó el tiempo libre y el poder planificarlo como hasta ahora: hoy recojo el cuarto, mañana me voy a la playa, pasado quedo con la amiga a la que hace tiempo que no veo, el fin de semana voy a montar en bici o a patinar, y mientras, me leeré estos libros sin prisa, disfrutando cada palabra y cada frase de la novela.
Se acabaron esos planes típicos de verano, que aunque siempre son los mismos, nunca son iguales.
El verano sienta bien, todos más morenitos, más guapos, más felices, con mejor aspecto… ¿o no?

A mí me da vida. En cambio, no me gusta el invierno…  y empiezo a agobiarme con la idea de aprovechar lo máximo posible lo que queda.

¡Benditos 40 grados a la sombra! ¡Sí, sí! Habéis leído bien, ¡a la sombra! Quizá un poco exagerado, pero lo adoro. Adoro el sol, el calor y el buen tiempo.

Empieza lo duro, la rutina, lo peor. A la vuelta de la esquina esperan bolis, cuadernos, folios en blanco esperando ser escritos por la infinidad de notas o apuntes a tomar en todo el curso… clases, cursos, madrugones, prisas, estudio, trabajo, exámenes, lluvia, días grises y ¡frío! ¡Mucho frío!

Así que aquí me encuentro inmersa en mi particular depresión post vacacional. Soy parte de ese incierto porcentaje de la población que lo sufre.

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Actividades culturales

Cualquier tiempo fue mejor

Irene GonzálezIrene González
mayo 26, 2010
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¡Qué bien se vivía siendo pequeñito, inocente y dependiente! No sé porqué, últimamente me acuerdo más que nunca de lo bien que estaba cuando iba al colegio, cuando nuestros mayores problemas eran que llegabas tarde a clase de mates o que te había dejado tu “novio”, ese chico con el que habías cruzado dos palabras en los tres meses que llevabais “saliendo”. Eso sí, eso era todo un drama en su momento.

En realidad sí sé porqué añoro tanto esos tiempos pasados. Una vez que te das cuenta que te haces mayor, empiezas a tener más responsabilidades, más inquietudes, y no te conformas con poco. Y la verdad, es que cada vez es más difícil contentarse con lo que uno tiene. Ya sea porque somos unos inconformistas, o porque simplemente somos unos quejicas egoístas, todo se nos queda pequeño.

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Congresos y jornadas

¿Quién se acuerda ya de la mili?

Cecilia GregorioCecilia Gregorio
mayo 14, 2010
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Se van a cumplir diez años desde que se eliminó la mili. ¿Recuerdas? Te sonará de oídas, supongo, dependiendo de tu edad. Si eres de los ochenta fuiste de los primeros que se libró de hacerla y si eres de los noventa puede que ni fueras consciente de la amenaza que se cernía sobre cada hombre al cumplir los 18 años.

Porque la mili se mirarse por donde se mirase era un engorro al que muy pocos iban de buena gana y eso que las condiciones se iban mejorando con el paso del tiempo. A finales del siglo XVIII, en plena regencia de Carlos III la mili duraba nada menos que ocho años… inimaginable, desde luego. Las últimas promociones solo tuvieron que permanecer nueve meses en el ejército y a muchos se les hacía eterno. Imagina casi un año de tu vida donde te obligan a paralizar tus planes profesionales y personales para irte a hacer maniobras, aprender a utilizar armas y formarte en estrategias militares. Unos temas que te pueden interesar más o menos, pero que es muy improbable que los tengas que poner en práctica. Y lo peor de todo es que todo ese tiempo significaba no ganar dinero y para muchas familias suponía un gran esfuerzo mantener a un hijo destinado… en Melilla.

En las últimas décadas del siglo XX la necesidad de ir a la mili comenzó más como una opción que como una obligación, pues ya se aprobó la objeción de conciencia a la que se podían acoger aquellos que estaban en contra de las ideas bélicas. Este fue el paso previo antes de que en 2001 el Gobierno de la época decidiera eliminar el servicio militar obligatorio.

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El arte de la guerra en el mundo de la empresa

Cecilia GregorioCecilia Gregorio
febrero 12, 2010
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“La mejor victoria es la que se obtiene sin combatir” dijo una vez el general chino Sun Tzu . Esta frase puede que creas que es de cobardes… ¡pues no!, es de personas muy inteligentes, porque supone ganar sin tener que dejar víctimas por el camino.

Este militar oriental decía que la guerra es de vital importancia para el Estado, significaba el dominio de la vida o la muerte, la supervivencia o la pérdida del imperio…. pero la experiencia le hizo ver que la guerra psicológica era mucho más productiva que la real.

El caso es que las palabras que pronunció este guerrero militar hace más de dos mil quinientos años siguen vigentes y son aplicadas en la guerra particular que se libra en el mundo empresarial. Porque en plena crisis económica mundial conocer los puntos fuertes y débiles de tus competidores te sirve para elaborar estrategias que van encaminadas a conseguir una victoria segura.

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Oposiciones

Opositar para mejorar nuestras expectativas profesionales

Cecilia GregorioCecilia Gregorio
mayo 15, 2009
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Un informe publicado por la empresa Adecco nos ha contado algo que ya suponíamos: las personas en situación de desempleo se plantean presentarse a oposiciones para lograr un empleo público, fijo y bien remunerado. Lograr empleo en una administración estatal, autonómica o local además de ser “un preciado tesoro” aporta gran seguridad y estabilidad.

Son sobre todo los jóvenes los que valoran esta opción. Acaban de terminar de estudiar en muchos casos, estudios universitarios, y no les cuesta recuperar la rutina de apuntes, estudio y clases en academias. De hecho el 16% de los jóvenes entre 18 y 25 años ya se encuentra en pleno proceso para presentarse a uno de los cientos de procesos selectivos y casi el 47% se lo plantea “muy seriamente”. Posiblemente son titulados universitarios que han encadenado varios trabajos temporales o prácticas profesionales y cansados de rotar por diferentes empresas con un sueldo bajo se deciden a ocupar su tiempo estudiando mientras buscan trabajo.

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Formación

Crisis… ¿qué crisis?

Tamara ÁlvarezTamara Álvarez
mayo 7, 2009
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Formación para un nuevo empleo

Que no estamos pasando por nuestro mejor momento ni económico ni financiero, está más que claro. La crisis cala hondo y son muchas las empresas que están creando iniciativas o paquetes de ofertas para aquellas personas que se hayan quedado sin su puesto de trabajo. Por ejemplo, las compañías telefónicas que establecen un coste fijo a sus clientes en paro hablen lo que hablen, las empresas eléctricas que no cobrarán recibo de la luz a aquellas familias cuyos miembros estén inocupados o entidades bancarias que congelan sus comisiones para hacer más llevadera esta oscura época por la que pasamos.

La situación de los estudiantes no es mucho más halagüeña. Por si no tenían poco con terminar la carrera y pasarse –al menos- un par de años haciendo prácticas o becas y cobrando lo mínimo, ahora llega la crisis. Esto está provocando que muchos de aquellos estudiantes universitarios que consiguieron un empleo, no sean renovados y, por consiguiente, acaben haciendo cola en las oficinas del INEM. De hecho, y a falta de nuevos datos, la Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2008 indica que más de 530.000 desempleados son titulados universitarios.

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