Mucho ruido y pocas nueces

Paloma MarínPaloma Marín
mayo 7, 2010
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Tienen L-casei, inmunitas, Omega 3 y Esteroles Vegetales.
Combaten el colesterol, activan las defensas… Protegen el corazón y viceversa.
Son el padre nuestro de la industria alimentaria.

Víveres aderezados con toda suerte de sustancias y una misma promesa: salud.
Salud en mayúsculas. Salud para todos: niños y ancianos, hombres y mujeres, para el gato bombero y el perrito piloto.

Es, dicen, comida terapéutica y ha venido para quedarse. Actimel, Vitalinea, Danacol y un larguísimo tren de etcéteras.

Todopoderosos botecitos de colores que van a salvarnos la vida, que dan alas al cojo, curan cánceres y resucitan muertos. Pequeñísimos tarros de distintos sabores que quitan el hambre, dispensan juventud y van a pagar tu hipoteca.

Alimentos funcionales, les llaman, y su consumo no para de crecer. Han invadido estanterías, refrigeradores, baldas y escaparates. Supermercados enteros.
Se habla de ellos en términos históricos, como de leyenda. Son el Dorado. La última esperanza blanca del bienestar sin sacrificios.

Y la gente pica. Creen y quieren creer. Los piden, los buscan y los compran sin control. Como si no hubiera mañana. Los mezclan, los combinan, les ponen velas, levantan altares y les rinden culto. Son el Mesías del siglo XXI.

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Sin noticias de Dios

Paloma MarínPaloma Marín
febrero 18, 2010
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Hace un año el Senador de Nebraska, Ernie Chambers, demandó a Dios por incumplimiento de sus funciones. Esto es y según sus propias palabras: “Por ser el responsable del caos mundial, por sembrar el terror entre millones de personas… por no combatir el mal, ni la injusticia, y por haber inventado la muerte.” Sobre todo por esto último.

Según la BBC, la acusación fue desestimada por no tener Dios una dirección conocida y no existir entonces, la posibilidad de notificarle tamaña acción judicial en su contra. Un motivo de lo más lógico teniendo en cuenta que Dios lo sabe todo. De toda la vida.

En fin. El caso es que con este sainete judicial, el bueno de Chambers pretendía demostrar que en Estados Unidos y argumentos aparte, cualquiera puede demandar a cualquiera por muy absurda que sea la causa. Ingenioso sistema para darle un toque de atención a los tribunales norteamericanos, y una oportunidad de oro para reflexionar, una vez más, acerca de la fe, el catolicismo y el mismísimo Señor Jesucristo.

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