Ocio

Aquí, allí y en todos los sitios

Cristina de DiosCristina de Dios
noviembre 29, 2010
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La sociedad puede a llegar a ser muy hipócrita. Y la sociedad la formamos nosotros, los individuos que la componemos. A partir de aquí, que cada uno saque sus conclusiones…

Muchos os preguntaréis que a cuento de qué viene esto. Me refiero al botellón. O más concretamente a las medidas que va a tomar la Universidad Complutense de Madrid para erradicarlo de sus campus.

Mientras que en algunas ciudades habilitan sitios para esta “reunión social”, en otros, como la Comunidad de Madrid, lo prohíben radicalmente.

Ya vimos, por suerte para algunos y por desgracia para otros, como la Ley Seca de la capital no sirvió de nada. Bueno sí, para correr a modo de sprint, echarte unas risas o entrar en calor en pleno invierno cuando ves a la policía acercarse a tu grupo de amigos.

Pero ¿por qué tanto afán en prohibirlo? Muchos se preguntan el por qué del botellón. Pero creo que la respuesta es muy clara. Muchos te darán mil razones más, pero casos raros y extremos hay en todas partes. La realidad es el motivo de la inmensa mayoría de los jóvenes (y más ahora que hemos pasado del botellón al botellín o ni eso…): el dinero que te ahorras.

Tomarte una sola copa (garrafón en muchas ocasiones) en una bar (de mala muerta en otras) te supone de unos 8 a 10 euros. Ni más ni menos que casi lo que vale la botella de tu bebida favorita. Por unos 14 euros tendrás el pack para hacerte tus dos o tres cubatas que además se reparte entre cuatros amigos. Lo que supone poco más de 3 euros en una noche por persona, sin garrafón, con bebida de calidad, cargada a tu gusto y que da para más que de sobra.

Esto significa que, haciendo botellón, unas tres copas te salen por 3 euros y medio. Mientras que en cualquier bar o discoteca por una sola copa te piden ni más ni menos que unos ¡¡ 8 o 10 euros!! ¿Y todavía se preguntan por qué existe el botellón?

Si alguien quiere erradicarlo, la prohibición no creo que sea el camino. Lo que deberían hacer es prohibir timar a la gente de esta manera en a los lugares de ocio

Es cierto que el botellón conlleva, en algunas ocasiones, otro tipo de consecuencias desagradables. Pero no nos engañemos.  Si la gente quiere beber lo hace igualmente en la calle que dentro de un local, en casa de un amigo,  en España o en otro lugar…  El resultado acaba siendo el mismo.

Pero el problema que tiene la Universidad Complutense no es otro que la basura y los desperdicios que la gente genera y que no se encarga de recoger y limpiar.

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