A estas alturas del año ya va siendo hora de sentarse a hacer balances, de todos los tipos. Los personales se los reserva cada uno para saber discernir si ha sido lo suficientemente bueno como para “colarle” una carta llena de regalos deseados a quienes corresponda: Santa Claus, los Reyes Magos… o el Amigo Invisible, si es menester. No nos quejemos, que es época de detallitos.
A mí me encantaría, además, hacer balance de mi trabajo, de mis posts. Me ha encantado escribir todos y cada uno de ellos, con mucho mimo, porque pienso que con cada uno iba definiendo mi personalidad; por lo que, además de contaros las novedades sobre formación, también lo hacía dándome a conocer. Y ahora que ya nos tratamos con mayor familiaridad, me encantaría repasar con vosotros lo mejor de mí en este 2011:
No hay que hacer un máster para saber que soy una amante empedernida de la música, del rock. Y una mitómana, querida audiencia. Y por eso, desde aquí, fantaseaba con la idea de estudiar un máster en música, sobre todo en la época de festivales musicales: el Dcode, que de hecho se celebró en mi propia facultad de Ciencias de la Información, en la Universidad Complutense de Madrid; el FIB, o incluso en tiempos de festivales de jazz, a comienzos del verano.
A nadie puedo negarle tampoco que soy una gran lectora. No desaproveché ni un minuto a la hora de contaros el auge de la figura femenina, apoyándome en la heroína sueca Lisbeth Salander, protagonista de la saga de bestsellers, Millenium.
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