Hablar de vacaciones nos remite a diversión y a placer, la lectura también. “Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”, decía John Fitzgerald Kennedy, trigésimo quinto Presidente de los Estados Unidos, así que si el ciclo escolar y los arduos trabajos del fin de semestre te tienen agotado y lo que quieres es disfrutar bien acompañado, es hora de que te dirijas a la librería.
¿Qué tal emplear tu tiempo para dar una vuelta al mundo en 80 días, o viajar al País de las Maravillas, o tal vez adentrarte en el laberinto de la soledad? A lo mejor prefieras recrear un romance o un relato erótico o de terror. Puedes vivir tantas historias como libros se han escrito. Desde los clásicos hasta las novelas premiadas en fechas recientes. Leer poesía en lugar de novelas, o filosofía en lugar de poesía, o historia en lugar de ficción. Tú eliges.
Según estadísticas de la OCDE y la UNESCO, México se sitúa en el penúltimo lugar en hábitos de lectura de una lista conformada por 108 naciones del mundo, con un promedio de lectura de poco menos de 3 libros anuales por habitante, cifra muy alejada de los 25 libros recomendados, y más lejos aún de los 47 títulos per cápita de los países que ocupan los primeros lugares, Japón, Noruega, Finlandia y Canadá. ¿Qué tal si en estas vacaciones emprendes el reto de leer lo que la mayoría de los mexicanos lee en un año?
A continuación, te compartimos la lista de libros que los usuarios de Universia México votaron en Facebook hace un par de meses como los títulos que más les interesaba leer en fechas de descanso, para ampliar tus opciones al tomar la decisión de tus lecturas:
1.- El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa
2.- Una vida con propósito. ¿Para qué estoy aquí en la Tierra?, de Rick Warren
3.- Comer, rezar, amar, de Elizabeth Gilbert
4.- La peor señora del mundo, de Francisco Hinojosa
5.- El cementerio de Praga, de Umberto Eco y El profesor, de John Katzenbach
Otros títulos de su preferencia fueron 1Q84, de Haruki Murakami; Veronika decide morir, de Paulo Coelho; El laberinto de la soledad, de Octavio Paz; Puedo explicarlo todo, de Xavier Velasco; El vendedor de sueños, de Augusto Cury; Molly Moon y los ladrones de cerebros, de Georgia Byng; El candidato, de Jorge Bucal, y El reino del dragón de oro, de Isabel Allende.
Las vacaciones te permitirán, además, cambiar la locación de tus lecturas, podrás hacerlo plácidamente en el jardín de tu casa o en la comodidad de tu cama antes de dormir, lo que generará un ambiente de tranquilidad que te llevará muy lejos de las preocupaciones estudiantiles de la vida cotidiana. Puedes leer en el parque más cercano o área verde, quizá en alguna cafetería mientras saboreas la bebida que más te gusta, y si lo tuyo es socializar, invitar a tus amigos a una tertulia literaria o conocer gente nueva en una Sala de Lectura, te vendrán muy bien.
Según la Dirección de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el programa nacional de Salas de Lectura existe en México desde 1995 y cuenta actualmente con 3 mil 827 salas activas en espacios tales como casas, oficinas, escuelas, bibliotecas, e incluso en hospitales y cárceles. Puedes visitar su página en Internet y contactarlos para elegir la sala de tu preferencia en donde podrás leer y conversar de obras en común, como cuentos o poesía.
Si en tus planes está salir de tu ciudad, viaja con un libro y aprovecha el tiempo en el autobús o en el avión. Ya en tu destino, complácete leyendo mientras tomas el sol afuera de la alberca o mientras reposas en la playa, en el bosque o en el ambiente que hayas elegido. Ahora, si eres de los que no se despegan de la silla por no dejar la computadora ni un minuto, seguro disfrutarás visitando páginas dedicadas a la literatura, puedes leer cuentos, poesía, biografías, reseñas, o darte una vuelta por bibliotecas digitales, el portal de Universia México, por ejemplo, te ofrece múltiples opciones de conocimiento en abierto, desde revistas hasta bibliotecas virtuales.
Aprovecha tus vacaciones al máximo leyendo, quizá en este verano coincidas con la poetisa Emily Dickinson: “para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Emprende y disfruta el viaje.
Por Abigail Mendoza
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