La magia y el poder de los medios de comunicación son innegables. Si bien, la televisión puede mostrarnos su lado más ridículo, aburrido, o circense, también, puede mostrarnos su faceta más cultural, formativa, didáctica o turística.
Con la última moda de los programas de reportajes tipo Madrileños por el mundo, Mi cámara y yo, Callejeros viajeros… y un largo etcétera (cuyo original, por cierto, es el primero), hemos tenido la posibilidad de ver ante nuestros ojos impresionantes lugares del mundo y acercarnos un poquito a su cultura, sus tradiciones y costumbres, sus paisajes, su clima y naturaleza, sus gentes… y descubrir cuánto nos podemos diferenciar los unos de los otros y qué lugares tan mágicos y peculiares podemos encontrar al otro lado del mapa.
Una de las cosas que más me gusta cuando viajo es descubrir en primera persona lo diferente que es otro lugar con respecto al mío de origen y conocer, lo que mi estancia me permita, ése lugar al máximo.
Y uno de esos lugares me fascinó a través de uno de los programas de televisión que os he hablado: Groenlandia. Con temperaturas de 40 grados bajo cero en invierno y sin llegar a los 15 en verano, la vida allí no tiene nada que ver con la de España o con la mayoría de los países del mundo.
Por eso, este es uno de mis destinos de mi particular lista de “viajes por hacer”.
Además, ahora, en vísperas navideñas, conocer la ciudad debe ser absolutamente sensacional.
Su capital, Nuuk, alberga hasta la oficina de correo de Santa Claus, donde veremos a Papá Noel en persona, su trineo y por supuesto, sus renos tirando de él. E incluso, podrás darte un paseo en el transporte mágico.
READ MORE