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El final del verano… llegó…

Cristina de DiosCristina de Dios
agosto 30, 2010
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http://www.sxc.hu/photo/1078432Se avecina septiembre con la peor de la resacas de aquella borrachera tan divertida, en la que tan bien te lo pasaste, tanto disfrutaste, reíste, sentiste, y que se ha pasado en cuestión de segundos, y ahora toca sufrir las consecuencias.

Finales de agosto. Qué duro suena ya. Con lo bien que está uno en verano… Con lo bien que sienta… Con lo que uno disfruta, descansa…

¡Y lo largo que se hace luego el invierno! ¡Qué pereza da mirar el calendario y comprobar que se acabó lo bueno! Que comienza la cuenta atrás para disfrutar de los últimos rayitos de sol, de los últimos baños en la playa, en la piscina, de las últimas cañas y tapas en las terracitas, de las tantas horas de luz que tiene el día en esta maravillosa estación del año y que tanto nos lo alarga…, del disfrute de la compañía de la pareja, los amigos o familiares que hace tiempo que no ves, o sí, pero ahora los disfrutas más. Se acabó el tiempo libre y el poder planificarlo como hasta ahora: hoy recojo el cuarto, mañana me voy a la playa, pasado quedo con la amiga a la que hace tiempo que no veo, el fin de semana voy a montar en bici o a patinar, y mientras, me leeré estos libros sin prisa, disfrutando cada palabra y cada frase de la novela.
Se acabaron esos planes típicos de verano, que aunque siempre son los mismos, nunca son iguales.
El verano sienta bien, todos más morenitos, más guapos, más felices, con mejor aspecto… ¿o no?

A mí me da vida. En cambio, no me gusta el invierno…  y empiezo a agobiarme con la idea de aprovechar lo máximo posible lo que queda.

¡Benditos 40 grados a la sombra! ¡Sí, sí! Habéis leído bien, ¡a la sombra! Quizá un poco exagerado, pero lo adoro. Adoro el sol, el calor y el buen tiempo.

Empieza lo duro, la rutina, lo peor. A la vuelta de la esquina esperan bolis, cuadernos, folios en blanco esperando ser escritos por la infinidad de notas o apuntes a tomar en todo el curso… clases, cursos, madrugones, prisas, estudio, trabajo, exámenes, lluvia, días grises y ¡frío! ¡Mucho frío!

Así que aquí me encuentro inmersa en mi particular depresión post vacacional. Soy parte de ese incierto porcentaje de la población que lo sufre.

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