Congresos y jornadas

Animales de costumbres

Tania CalahorraTania Calahorra
enero 13, 2011
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Dicen que las personas nos adaptamos y nos comportamos como “animales de costumbres”. Seguimos una rutina diaria. Nos levantamos cada mañana y tras la ducha y el desayuno nos dirigimos a nuestros puestos de trabajo casi siempre de forma medida, cada minuto tiene su tarea asignada. A en punto suena del despertador, damos un par de vueltas hasta y cinco cuando por fin ponemos los pies en el suelo. Llegamos con los ojos prácticamente cerrados  a la ducha donde despertamos de golpe tras recibir el frio del agua que tarda en coger temperatura. Después nos secamos, cepillamos los dientes, colocamos el pelo, aplicamos el desodorante, nos vestimos y a la cocina a por el café en torno a y media. Cada mañana hacemos lo mismo. Siempre a la misma hora, siempre de la misma forma.

El ritmo vertiginoso al que llevamos nuestra vida nos hace medir cada segundo para poder encajar las pizas de las tareas diarias como si de un rompecabezas se tratase. En ocasiones las tareas son tantas que olvidamos la parte sociable de nuestras vidas, sin darnos cuenta que sin relación dejamos de ser personas completas para hacer que nuestra vida gire en torno al desarrollo de nuestra actividad profesional exclusivamente.

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