Si has llegado hasta este post, me gustaría que las siguientes citas las leyeras despacio y reflexionando:
De todos los animales de la creación el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir ( John Steinbeck).
El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales (Arthur Schopenhauer).
Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos (Leonardo Da Vinci).
Producen una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha (Víctor Hugo).
En el amor desinteresado de un animal, en el sacrificio de sí mismo, hay algo que llega directamente al corazón del que con frecuencia ha tenido ocasión de comprobar la amistad mezquina y la frágil fidelidad del Hombre natural (Edgar Allan Poe).
Hasta que hayas amado a un animal, una parte de tu alma estará dormida (Anatole France).
No existe mejor psiquiatra en el mundo que un cachorro lamiendo tu cara (Ben Williams).
Un perro es la única cosa en la Tierra que te amará más de lo que tú te amas a ti mismo (Josh Billings).
El amor por todas las criaturas vivientes es el más noble atributo del hombre (Charles Darwin).
Si recoges un perro en la calle medio muerto de hambre y le das nuevo aliento, él no te morderá. Esta es la principal diferencia entre los hombres y los perros (Leon Tolstoi).
El perro, posee belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, valentía sin ferocidad, y todas las virtudes del hombre y ninguno de sus vicios (Lord Byron).
No le digas al que tiene un perro lo que tu perro hace, el ya lo sabe, pero tampoco se lo digas a quien no lo tiene porque no lo va a entender (Autor desconocido).
Y es que siempre he pensado que en los animales tenemos uno de los mayores tesoros.
Me producen tristeza las personas que no son capaces de verlo. Pero mucha satisfacción las que piensan como yo o las que son capaces de sentir con los animales lo que yo siento.
Por suerte he tenido la oportunidad de comprobarlo. Y digo por suerte porque me siento privilegiada por saber ver más allá que muchos otros, por saber disfrutar de, insisto, uno de los mayores tesoros y, también, placeres terrenales.
Hace poco me puse a recordar historias que tocan de lleno el corazón y cuyos protagonistas son ellos. Son muchas las que suceden a menudo y que resultan impactantes y sorprendentes.
Podría contaros infinidad de ellas, pero hoy, me quedaré con una muy especial. Iba a decir que además, también es muy humana, pero ya empiezo a cuestionar el verdadero significado de cada una de esas palabras…
Me refiero a la historia de Christian. Seguro que muchos de vosotros la conocéis.
Christian es un león.
Se dice que allá por el año 1968, dos australianos que vivían en Londres, John Rendall y Anthony Bourke, paseaban por los conocidos almacenes Harrods y vieron un cachorro de león a la venta, que al parecer, había sido separado de sus padres que residían en un zoológico de la ciudad.
Los australianos decidieron comprarle y llevárselo a su apartamento aunque más tarde le instalaron en un sótano de una tienda de muebles.
Así pues, al león le pusieron el nombre de Christian. Y pronto creció.
Sus dueños decidieron llevarlo a vivir a un lugar mejor e idóneo para él. Contactaron con una pareja de activistas en la lucha de los derechos de los animales, que les aconsejaron sobre el cuidado que debían darle al ya no tan pequeño león, mientras éste se iba aclimatando y acostumbrando a su nuevo lugar, ya elegido: un Parque Natural en Kenia.
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