Es tiempo de Máster
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Muchos estudiantes, y cada vez más, se plantean estudiar un máster tras acabar sus estudios universitarios. Querer diferenciar su curriculum o llegar a ser su propio jefe y subir a lo más alto a nivel profesional, es uno de los motivos para seguir formándose.
Los postgrados aportan más seguridad de cara al primer empleo de los recién titulados y más en los tiempos que corren, que es tan complicado encontrar un buen puesto de trabajo.
Además, la oferta de másteres es amplísima, tanto de los generalistas, donde los MBA son los reyes, como de especializados, más determinados por áreas mucho más concretas. Dedicando, tan sólo, un año más (en algunos casos dos), podrás tener una formación mucho más elevada.
Los másteres oficiales suelen estar más orientas a la docencia y a la investigación ya que están pensados para seguir, posteriormente, con ello, y además, son mucho más baratos que los títulos propios. Además, tienen reconocimiento público y formación homologada y avalada por el Estado y ahora, también, por Europa.
Los títulos propios tienen una orientación más profesional y sus programas de estudio son más flexibles en cuanto a horario y disponibilidad del alumno y también más prácticos. Sse caracterizan porque el perfil de sus estudiantes suele ser de profesionales que quieren ascender en sus puestos de trabajo o cambiar de trayectoria para dedicarse a áreas de c conocimiento muy específicas.
Si el curso que viene quieres estudiar un máster, has de empezar a tenerlo claro ya por estas fechas pues es ahora, en las próximas semanas, cuando comienzan a abrirse los plazos de matriculación y prescripción.
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Hablando de todo un poco. ¿Quién no ha soñado de pequeño con ser policía, médico o jugador de futbol? Más de uno. Y ahora que tenemos unos años más. ¿Cómo vemos las cosas? Los tiempos han cambiado y para nada nuestra forma de ver las cosas se asemeja a lo que soñábamos cuando éramos pequeños.
Tras el atentado del pasado 24 de enero en el aeropuerto de Moscú no podemos evitar recordar las duras imágenes de los atentados de Nueva York, Londres y, con más dolor, de las bombas en los trenes de Madrid del 11 de marzo de 2004. Sentimos miedo, pánico de pasar de ser meros receptores de noticias a ser protagonistas en primera persona de sucesos tan terribles como los que hemos enumerado. A la hora de viajar surge la duda de saber si el país al que viajamos es lo suficientemente seguro o si, en el caso de que lo sea, está libre de sufrir algún atentado.
Por todos es sabido que quien tiene la sartén por el mango en las Universidades son los profesores. ¿Y eso, por qué? Porque son los poseedores del poder supremo e intransferible de poner las temidas notas.
Desde hace ya unas semanas los centros comerciales, el alumbrado de las calles o los anuncios de televisión nos vienen avisando que en sólo unos días comienza la Navidad. Cuando pensamos en esta festividad es inevitable que los turrones, los regalos y sobre todo, los villancicos se nos vengan a la cabeza. Porque, ¿qué es una Navidad sin música? Pues lo mismo que un verano sin helados o una Semana Santa sin procesiones…por lo tanto, que mejor que dar la bienvenida al nuevo año con los Conciertos de Navidad que ofrecen nuestras universidades.
“69″. Así puesto sólo es un número, una cifra sin más, algo que podemos relacionar con aspectos de nuestra vida o que pasa desapercibido sin decirnos absolutamente nada. Podrían ser solamente dos dígitos, sólo eso. Pero éste empieza a adquirir importancia cuando conocemos que éste 69 hace referencia al número de mujeres asesinadas por violencia de género en España en lo que va de 2010.