Carreras del Futuro | Competencias Digitales

Videogaming, una industria en expansión

Diana RiveraDiana Rivera
febrero 5, 2010
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El tema ya lo hemos tocado anteriormente en este blog y podemos observar que las Universidades todavia no tienen capacidad de reacción para aboradar el tema . El negocio del videogaming va camino de ser el número 1 en la industria del entretenimiento, por encima de la música y el cine. Después de triunfar en el reino de las consolas, ya da muestras de fortaleza en el mundo virtual. Radiografía de un fenómeno de época que factura millones.

Encontró un modelo para vencer a la piratería y sus ventas ya son mayores que las de la industria de la música. Con presupuestos menores, aunque en algunos casos millonarios, puede llegar a facturar como un tanque de Hollywood, y mientras todos los segmentos de consumo minorista se hundieron con la recesión, él no paró de crecer. Bienvenidos al lado más divertido de los videojuegos, la industria que se atrevió a romper el nicho de los hard gamers, popularizó la diversión electrónica y ahora va a la conquista de las redes sociales.

En 2005, la industria de los videojuegos –que incluye desde las computadoras para jugadores hasta los juegos, pasando por los periféricos y las consolas– facturaba alrededor de 11 mil millones de dólares. En tres años, esa cifra se duplicó hasta alcanzar los 22 mil millones y sólo en software vendió, en 2008, lo mismo que en 2005 vendía toda la industria. En el medio hubo factores que explican el salto: el descubrimiento de los casual players, la explosión de los juegos online y los desarrollos en hardware (memorias, procesadores, placas de video y, claro, consolas), que posibilitan juegos más veloces y resuelven gráficos complejos sin alterar su dinámica. Y, más recientemente, la crisis económica internacional hizo que la gente saliera menos de su hogar y se quedara en casa matándose con torneos de Winnin Eleven los sábados a la noche.

Fue durante esos años que la industria argentina de videojuegos se subió, también, al envión. Entre 2006 y 2008, quintuplicó sus ingresos y acaba de cerrar 2009 con una facturación de 80 millones de pesos, 25 millones más que en 2008, según datos elaborados por el Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano (Cedem) del Gobierno porteño. Los datos porteños ofrecen un diagnóstico nacional, porque 9 de cada 10 desarrolladoras de videojuegos están radicadas en la Capital Federal, beneficiadas por la proximidad del Aeropuerto de Ezeiza: el 90 por ciento de lo que producen se exporta, principalmente a Estados Unidos y Europa. Allá terminan, pero, ¿cómo empiezan?

Foto VideojuegoAunque el mercado produce, y los usuarios demandan, alta calidad gráfica y realismo, sin una buena idea no hay juego. Y las ideas están en el aire. A veces nacen en la propia incubadora de juegos, otras veces es la cadena de comercialización –los publishers– la que propone. “Un publisher o una empresa pueden pedirle un juego determinado a un desarrollador y contratarlo como se contrata una productora para que haga un corto publicitario. Otra opción es desarrollar un juego propio y salir a mostrarlo: podés venderle el formato a un editor, cederle la propiedad del juego y no ocuparte de venderlo; sólo cobrás un porcentaje de las ganancias”, dice Nicolás Cohen, desarrollador de QB9, una de las fábricas de juegos argentinas y miembro de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de la Argentina (ADVA). QB9 comenzó ayudando a empresas de medios con localizaciones de juegos para portales latinos, creó algunos games con buena crítica (Zoombook y Elements) y el último año facturó más de 2 millones de pesos. Desde sus inicios se dedica a abastecer de juegos a editores y empresas norteamericanas y europeas.

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